Cuando el maestro me consiguió un saxo que te hubieras muerto de risa si lo ves, entonces creo que me di cuenta en seguida. La música me sacaba del tiempo, aunque no es más que una manera de decirlo. Si quieres saber lo que realmente siento, yo creo que la música me metía en el tiempo. Pero entonces hay que creer que este tiempo no tiene nada que ver con... bueno, con nosotros, por decirlo así.
Me dijo que tengo piel de terciopelo
(para poder robarme un beso),
pero no caí en la trampa
porque mi piel
es del latón
de un saxofón de lluvia.
Que tengo la cabeza muy cuerda,
pero en realidad ni siquiera
doy cuerda a los relojes:
son de sol, o de luna,
o de arena que sellé a fuego
para que no escapara
ni un sólo grano de tiempo.
Que ando siempre como perdida,
pero yo no sigo al asfalto
sino que dejo que los lunares de mis pies
me sirvan de guías.
Y en fin, que no tengo mirada de gato
sino de niña india;
qué quieres que le haga,
si tengo los ojos empapados de la vida.
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lunes, 23 de abril de 2012
miércoles, 28 de marzo de 2012
Confesiones en gíglico II (Doña Nadie)
Para vos la operación del amor es tan sencilla, te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero
Julio Cortázar
es algo de la historia de Roma
y rescatar fideos con cuchara.
Mis conocimientos de botánica
se reducen al té con jazmín,
y los de medicina a temblores de piernas
cuando creo que me enamoro.
De pintura sólo sé
colorear mis labios de rojo,
y le advertí de mi amor (o locura)
por el aire de Van Gogh y Chagall,
por el azul de Picasso,
mi debilidad (o locura)
por Cortázar y el uruguayo.
No sé apostar al póker
(siempre pierdo si llevo corazones).
¿Música? Guitarra y saxofones.
Mis buenos modales se basan
en tomar café sin azúcar
(y sin aliento),
en llevar el alma desnuda
y olvidar el pedal de freno.
Pero lo tranquilicé con mis ojos:
es más fácil olvidarlos
que enamorarse de ellos
con esta luna sin reloj.
viernes, 23 de marzo de 2012
Confesionesengíglico
Me confesó entre trago y trago que iba buscando amores por miedo a dormir solo.
Que la noche negra lo desesperaba y lo dejaba vacío por las mañanas.
Que prefería no tener que buscar más, con una se conformaría, aunque no le importaba usar y tirar.
Me confesó entre calada y calada que iba buscando algún amor por miedo a morir solo.
Me confesó que, si yo quería, (una noche o toda la vida) sería su todo.
Que la noche negra lo desesperaba y lo dejaba vacío por las mañanas.
Que prefería no tener que buscar más, con una se conformaría, aunque no le importaba usar y tirar.
Me confesó entre calada y calada que iba buscando algún amor por miedo a morir solo.
Me confesó que, si yo quería, (una noche o toda la vida) sería su todo.
sábado, 25 de febrero de 2012
A Don Nadie (2)
Funambulista en un abismo
busca malabarista de nacimiento
que la coja de la mano
y ame al guitarrista ciego.
Escríbeme poemas
con sombras chinescas,
dibuja mi sonrisa con el barro
del fondo de un charco.
Compón una canción para mí
con cascabeles en clave de ti.
No me prometas la luna:
enséñame todos tus luna-res;
no me prometas el sol:
abrázame en las sol-edades.
No me hables sobre física:
sólo entiendo de órbitas y mímica
(déjame entrar en la órbita de tu ombligo
y sabrás lo que dice una caricia).
No quiero anillos de oro engarzado
sino que te enamores de mi pelo rizado.
Que los poros de tu piel
sean mosaicos naranjas y violetas,
que no dejes de bailar conmigo,
que te guste volar cometas.
Que tomemos cerveza
en la copa de alguna palmera
mientras te cuento historias
de delfines y lunas llenas.
busca malabarista de nacimiento
que la coja de la mano
y ame al guitarrista ciego.
Escríbeme poemas
con sombras chinescas,
dibuja mi sonrisa con el barro
del fondo de un charco.
Compón una canción para mí
con cascabeles en clave de ti.
No me prometas la luna:
enséñame todos tus luna-res;
no me prometas el sol:
abrázame en las sol-edades.
No me hables sobre física:
sólo entiendo de órbitas y mímica
(déjame entrar en la órbita de tu ombligo
y sabrás lo que dice una caricia).
No quiero anillos de oro engarzado
sino que te enamores de mi pelo rizado.
Que los poros de tu piel
sean mosaicos naranjas y violetas,
que no dejes de bailar conmigo,
que te guste volar cometas.
Que tomemos cerveza
en la copa de alguna palmera
mientras te cuento historias
de delfines y lunas llenas.
miércoles, 1 de febrero de 2012
A Don Nadie
Me da igual
que la única noche 3 estrellas
que puedas ofrecerme
sea una cama rodeada de velas
encendidas por cerillas
con ese nombre.
No me importa
que la única pintura
que puedas hacer de mí
sea calcar con pintalabios
mi foto de carnet
en un cartón de tetra-brick.
Me da igual
que no me regales ramos
de flores asesinadas;
las prefiero de papel
o de madera pintada.
No me importa
que el único recuerdo
de un arlequín de Italia
que podamos tener
sean los rombos
de tu mirada.
Y me da igual
que no hayas leído
toda la literatura.
Sólo te pido que me cuentes
cuentos bajo la luna.
que la única noche 3 estrellas
que puedas ofrecerme
sea una cama rodeada de velas
encendidas por cerillas
con ese nombre.
No me importa
que la única pintura
que puedas hacer de mí
sea calcar con pintalabios
mi foto de carnet
en un cartón de tetra-brick.
Me da igual
que no me regales ramos
de flores asesinadas;
las prefiero de papel
o de madera pintada.
No me importa
que el único recuerdo
de un arlequín de Italia
que podamos tener
sean los rombos
de tu mirada.
Y me da igual
que no hayas leído
toda la literatura.
Sólo te pido que me cuentes
cuentos bajo la luna.
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