sábado, 25 de febrero de 2012

A Don Nadie (2)

Funambulista en un abismo
busca malabarista de nacimiento
que la coja de la mano
y ame al guitarrista ciego.
Escríbeme poemas
con sombras chinescas,
dibuja mi sonrisa con el barro
del fondo de un charco.
Compón una canción para mí
con cascabeles en clave de ti.
No me prometas la luna:
enséñame todos tus luna-res;
no me prometas el sol:
abrázame en las sol-edades.
No me hables sobre física:
sólo entiendo de órbitas y mímica
(déjame entrar en la órbita de tu ombligo
y sabrás lo que dice una caricia).
No quiero anillos de oro engarzado
sino que te enamores de mi pelo rizado.
Que los poros de tu piel
sean mosaicos naranjas y violetas,
que no dejes de bailar conmigo,
que te guste volar cometas.
Que tomemos cerveza
en la copa de alguna palmera
mientras te cuento historias
de delfines y lunas llenas.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Latidos con otra voz

http://laondadebullas.jimdo.com/secciones/cruzando-el-para%C3%ADso/

Muchas gracias por dejar vivir un poema mío en la radio :)


A Don Nadie

Me da igual
que la única noche 3 estrellas
que puedas ofrecerme
sea una cama rodeada de velas
encendidas por cerillas
con ese nombre.
No me importa
que la única pintura
que puedas hacer de mí
sea calcar con pintalabios
mi foto de carnet
en un cartón de tetra-brick.
Me da igual
que no me regales ramos
de flores asesinadas;
las prefiero de papel
o de madera pintada.
No me importa
 que el único recuerdo
de un arlequín de Italia
que podamos tener
sean los rombos
de tu mirada.
Y me da igual
que no hayas leído
toda la literatura.
Sólo te pido que me cuentes
cuentos bajo la luna.

lunes, 20 de febrero de 2012

País de pozos

El único condenado por el franquismo
es el juez que lo denuncia,
se siguen enriqueciendo los ricos
mientras que mis ojos se ensucian
al ver la podredumbre, nuestros políticos,
salir a la calle sin repudias.
El pueblo de pozos anda sordo
y ciego y manco y mudo,
no tiene el valor de rechazarlos
y alzar su queja a todo el mundo.
No entiendo de leyes ni política,
entiendo de injusticias,
y lo que está pasando en los pozos
es que cada vez más se llenan y vacían
(de dinero por codicia,
de sentido común por la no-justicia).
ABRID LA MENTE Y LA GARGANTA

miércoles, 8 de febrero de 2012

Monstruo de papel

Nadie por la ventana,
ni siquiera un gigante
o un beso de esquimal.
Nada, nadie.
Espero, espero,
no pasa nada más que el tiempo;
tendré que romper ese maldito cuco
y escribir algún monstruo en el papel.
Tendrá la mirada azul hielo
y sonrisa negra
(no, no tendrá sonrisa),
su piel es pura celulosa
(o células a secas)
con escamas y ventosas,
con notas en clave de re
recitando mis peores pesadillas
y versos de ayer
que escuecen en heridas olvidadas
(que ni siquiera la luna
quería recordar)
manchando mis ojos de sal
(no hay azúcar para el café).

Troya

Suena París
con la Maga y Amelie
en un solo acordeón
(cómo cabe tanto arte
en un simple corazón).
Con aire de regreso
pero el único que vuelve a mí
es el frío de la calle
a rajarme desde los labios
hasta la sangre.
Hay golpes tan duros
que ojala pudiera resolverlos
junto a ese cuerpo que ama.

Soledad

Yo no estoy a solas con mi soledad,
estoy a solas nomás.
Ni siquiera ella me acompaña
(se va con los poetas
a que le escriban alguna pavada).
Soy más del uruguayo,
tengo una soledad tan desolada
que ni siquiera tengo
a la soledad conmigo.

sábado, 4 de febrero de 2012

Corazón de desguace

En este corazón de alcantarilla
la miel es amarga y de ceniza,
los cafés  necesitan demasiado azúcar
mientras que se enfrían.
Hay ratas que borran
los dibujos de tiza
y dejan reluciente el suelo negro
y las paredes vacías.
Sus versos ya no saben volar
y asaltar en cualquier esquina
para recitar a alguien
su mejor sonrisa
(los atemoriza una sombra
vestida de cobardía).
En este corazón de barro
las únicas melodías
no son jazz
sino tangos de arrabal.
La luna ya no brilla
(las estrellas no se visten de gala
sino de luto)
pero tampoco se hace de día.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Azul...

Azul, líneas en el mar

(Antonio Vega)

Huellas en el mar.
Las gaviotas vuelan
rozando el horizonte
y cuando nadie las ve
pasan de alga en alga
siguiendo las huellas
que dejan los hombres.
Porque hay en el océano
un registro de huellas:
contiene manos y pies,
piernas y hasta aletas.
Pero siguen buscando,
lo que les interesa encontrar
son miradas o rastros de caricias,
leen pequeñas historias
o declaraciones a escondidas.
Descubren peleas cotidianas
a ras de las superficie,
pero los corales esconden
los secretos de una esfinge.
Granos de sal desbancados por azúcar,
rastros de caracoles desorientados,
rizos de melenas desterradas al olvido,
ases de póker desafortunados.
A veces le da por pensar
que sólo obtendría
libertad en el mar;
y no te equivocas,
diosa de la Antigüedad.

A Clodia, Marina, Esther y mis monstruos de domingo 

Buenos días

El mundo me da
los buenos días
como hacía tiempo
que no los tenía.
La farola de la calle
brilla más que de noche,
la casa del fondo
no es las torres bermejas
pero está iluminada ocre y rojo.
El cielo, bien azul,
se cuela por las cortinas
y proyecta en la ventana
la película de cien vidas:
en apenas 5 segundos
por la esquina de arriba
han cruzado volando
cien gaviotas en fila
(blanco, negro, blanco, negro,
sobre el lienzo azul del día),
batiendo las alas,
batiendo la vida.

A Don Nadie

Me da igual
que la única noche 3 estrellas
que puedas ofrecerme
sea una cama rodeada de velas
encendidas por cerillas
con ese nombre.
No me importa
que la única pintura
que puedas hacer de mí
sea calcar con pintalabios
mi foto de carnet
en un cartón de tetra-brick.
Me da igual
que no me regales ramos
de flores asesinadas;
las prefiero de papel
o de madera pintada.
No me importa
 que el único recuerdo
de un arlequín de Italia
que podamos tener
sean los rombos
de tu mirada.
Y me da igual
que no hayas leído
toda la literatura.
Sólo te pido que me cuentes
cuentos bajo la luna.

Egea

Estoy des-orientada
pero también des-occidentada
y des-mundada desde que nací,
y lo mismo les ocurre a ellos conmigo:
des-paulados hasta el fin.

sábado, 28 de enero de 2012

Valparaíso de Clodia

Olor a puerto loco
tiene Valparaíso,
olor a sombra, a estrella,
a escama de la luna
y a cola de pescado.
El corazón recibe escalofríos
en las desgarradoras escaleras
de los hirsutos cerros:
allí grave miseria y negros ojos
bailan en la neblina
y cuelgan las banderas
del reino en las ventanas:
las sábanas zurcidas,
las viejas camisetas,
los largos calzoncillos,
y el sol del mar saluda los emblemas
mientras la ropa blanca balancea
un pobre adiós a la marinería.

Calles del mar, del viento,
del día duro envuelto en aire y ola
callejones que cantan hacia arriba
en espiral como las caracolas:
la tarde comercial es transparente,
el sol visita las mercaderías,
para vender sonríe el almacén
abriendo escaparate y dentadura,
zapatos y termómetros, botellas
que encierran noche verde
[...]


miércoles, 18 de enero de 2012

Música, por favor

(I)
Sólo las guitarras
me hablan en días así,
en que las necesito
y ellas necesitan que las escuche
alguien gris.

(II)
Los saxofones
son para cuando llueve
fuera y dentro;
entonces ellos me mojan y me secan,
me sacan del túnel
pero me tiran a un pozo
más negro
que los gatos que se cruzan
en mitad de la nada.

(III)
La armónica es para cuando
mi alma está en un abismo,
abismo de recuerdos,
al abismo de unos besos,
en el precipicio de un amor,
de unas pestañas que guardan
universos del polo.

(IV)
Los violines y los pianos
son para bailar,
pues mientras bailes no podrás morir
aunque desee que el fin del mundo
me pille bailando.

*Al final me doy cuenta
de que no quiero melodías
que no salgan de un silencio verde.

N

Ya no sé mirar,
mis ojos no aciertan a ver,
no pueden descifrar el aire
ni los colores de la lluvia.
No sé colarme en corazones ajenos
ni dejar que almas cálidas me abriguen;
no sé quitarme de encima
todo este frío.
Las calles parece que comunican
cuando mis poemas las llaman,
no quieren que escriba sus historias.
Sólo sé morirme de nostalgia
en medio de la soledad
que se proponen imponerme.

Año nuevo (y nada más)

Al acabar los años
la gente tiene la estúpida costumbre
de hacer inventarios
al calor de la lumbre.
Yo hago catálogos
de cosas que me mueven:
las nueces partidas por la mitad
porque parecen un corazón salado
(aunque siempre se me rompen
en pedazos entre las manos).
La palabra todavía,
símbolo de la esperanza.
Inventarme mundos al revés
y en cada calle siempre teatro y danza.
Pero no puedo soportar
que me miren cuando escribo
porque es como si me violaran la mente.
Tampoco tener que frotar los ojos
cuando están cansados
para poder seguir mirando
(qué injusto que haya número límite
de cosas para observar cada día).
Mi fin de año se reduce
a reflexiones:
el amor proviene de la guerra
y también viceversa.
Y ojala que el 2011
hubiese sido bisiesto,
por aquello de joder al tiempo
y poder alargar un te quiero.

miércoles, 11 de enero de 2012

Necesario amanecer (II)

A mi alma de violín


Era la típica figura
por la que todos se giran,
la que todos quieren ver mejor.
Derrochaba melancolía
con cada...¿paso?
No, no andaba; se movía
con pasos, sí, pero...
sus talones jamás llegaron a tocar el suelo
y tampoco sus rodillas.
Sus pasos eran de baile. Bailaba.
Teñía la luz de gris,
llenaba el aire de soledad fría,
caliente, apacible,
demoledoramente vacía.
Se enamoraban de ella
más por pena que por amor,
más por su belleza
y por compasión;
pero hacía tiempo que andaba con alguien
que la hacía feliz y no.
Ella era feliz con la danza,
era libre pero esclava
de ella misma y su pasión.
Pobre corazón,
ya latía a ritmo de pianos y violines
incluso sobre el colchón,
enviaba un do-re-la-sol-la-do
(pero nunca un mi)
cada noche
mezclado con la sangre y el alcohol.

lunes, 9 de enero de 2012

Wounds

Un día de estos me voy a hacer una herida en la carne lo suficientemente grande como para que quepan en ella un par de dedos. No sé aún si en la pierna o el estómago, para que pueda maniobrar bien con las dos manos. O en el cerebro, ¿os imagináis? Tocar el botoncito de las cosquillas y reír sin parar o el botón de la melancolía. Cada vez que lo recuerde la volveré a abrir, me llenaré de sangre y líquidos infectados y lágrimas (aunque lo iré perfeccionando hasta no llorar), de trozos de músculos o de vísceras.
¿Qué pasa? ¿Por qué esas caras de asombro? Lo mismo pasa con las heridas que llevo en el alma y nadie se sorprende ni preocupa si me empeño en morir de dolor.

sábado, 7 de enero de 2012

jueves, 5 de enero de 2012

nuts

Me gustan las nueces
partidas por la mitad
porque parecen un corazón;
a mí siempre se me rompen
en pedazos
entre las manos.

cotilla

No me gusta que me miren
justo en el momento
en que escribo;
si lo leen a la misma vez que lo hago
van sabiendo a cada segundo
lo que siento,
pero si lo leen después
estoy a salvo.

martes, 3 de enero de 2012

a-ojos-cerrados

Con los ojos cerrados
los colores son más vivos;
incluso puedes inventártelos
y rescatar a algunos del olvido.
En mitad del invierno
pueden vivir colores de calor,
o en el desierto
con sólo bajar los párpados
se ve el multicolor o el subsuelo.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Happy new year

Mira, no pido mucho,
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestás tu mano en esta noche
de fìn de año de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas.
Entonces la tramo en el aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Así la tomo y la sostengo,
como si de ello dependiera
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.

Julio Cortázar

viernes, 23 de diciembre de 2011

La bailarina coja

(I)
Tantas veces quiso despertar una mañana metamorfoseado en esos dos párpados...Estaba seguro de que nunca lo había visto, así como de que tampoco se percataba de la mirada inmóvil que tenía encima durante esos ratos. ¿En dónde estaría la mente de ese cuerpo? ¿Qué pensaría, que la abstraía por completo? Un día le echó valor, se le acercó y se lo preguntó. La respuesta que obtuvo fue: bailo.


(II)
La bailarina coja danzaba de forma macabra por los adoquines rotos que formaban cuadros de un mal impresionista. En una esquina topó con el poeta al que ya había visto en alguna que otra barra de bar. Él le preguntó a dónde iba bailando tan melancólica y le contestó que al sitio donde él recitaría esa noche.
-¿A verme?
-No, a que me veas tú.