Encontrarte de repente
en cualquier esquina
de una rayuela
y confesarte toda mi vida
de un solo asalto;
llámame Amaya,
tú voz de octubre
y ojos de mayo.
Pero qué irónico pensar
que solo puedo verte
en las calles de la revolución.
Qué tontería imaginar
que camino sin buscarte
pero sabiendo
que ando para encontrarte.
sábado, 26 de mayo de 2012
martes, 1 de mayo de 2012
Farsante de Auvers
"Soy trilero", me dijo.
Pero yo seguí jugando
como buena kamikaze
porque descubrí entre su equipaje
un ramo de girasoles y lirios.
Pero yo seguí jugando
como buena kamikaze
porque descubrí entre su equipaje
un ramo de girasoles y lirios.
martes, 24 de abril de 2012
Mi otra yo
Lo mató. Lo mató a fuerza de blues. Fue rápido, tan sólo duró toda la noche.
Lo mató a fuerza de lágrimas, la única forma de no dejar huellas que permitieran llegar a ella.
Lo mató a fuerza de lágrimas, la única forma de no dejar huellas que permitieran llegar a ella.
lunes, 23 de abril de 2012
Ojos de india
Cuando el maestro me consiguió un saxo que te hubieras muerto de risa si lo ves, entonces creo que me di cuenta en seguida. La música me sacaba del tiempo, aunque no es más que una manera de decirlo. Si quieres saber lo que realmente siento, yo creo que la música me metía en el tiempo. Pero entonces hay que creer que este tiempo no tiene nada que ver con... bueno, con nosotros, por decirlo así.
Me dijo que tengo piel de terciopelo
(para poder robarme un beso),
pero no caí en la trampa
porque mi piel
es del latón
de un saxofón de lluvia.
Que tengo la cabeza muy cuerda,
pero en realidad ni siquiera
doy cuerda a los relojes:
son de sol, o de luna,
o de arena que sellé a fuego
para que no escapara
ni un sólo grano de tiempo.
Que ando siempre como perdida,
pero yo no sigo al asfalto
sino que dejo que los lunares de mis pies
me sirvan de guías.
Y en fin, que no tengo mirada de gato
sino de niña india;
qué quieres que le haga,
si tengo los ojos empapados de la vida.
Me dijo que tengo piel de terciopelo
(para poder robarme un beso),
pero no caí en la trampa
porque mi piel
es del latón
de un saxofón de lluvia.
Que tengo la cabeza muy cuerda,
pero en realidad ni siquiera
doy cuerda a los relojes:
son de sol, o de luna,
o de arena que sellé a fuego
para que no escapara
ni un sólo grano de tiempo.
Que ando siempre como perdida,
pero yo no sigo al asfalto
sino que dejo que los lunares de mis pies
me sirvan de guías.
Y en fin, que no tengo mirada de gato
sino de niña india;
qué quieres que le haga,
si tengo los ojos empapados de la vida.
domingo, 15 de abril de 2012
Llueve sobre mojado
¿Para qué querrá la lluvia
lloverle al mar?
Porque le gustan los refranes con su nombre,
o por envidia quizás.
Una estrella fugaz
contra el universo
y su eternidad.
lloverle al mar?
Porque le gustan los refranes con su nombre,
o por envidia quizás.
Una estrella fugaz
contra el universo
y su eternidad.
Círculo azul
Comenzaron a hablar no recordaba bien de qué, y tampoco le alcanzaba la memoria a qué número exacto de cervezas ella le ofreció pasar la luna en el mismo colchón. Aceptó, claro, cuántas noches sin una respiración en su cuello...
Ella se atrevió a cogerlo de la mano en ese paseo, y él no dejaba de buscar algo que le llamara la atención para poder volver a buscarla. Y entonces tropezó y se sintió un poco Quincampoix al descubrirse siguiendo las flechas azules que lo llevaron a un portal con un olor a corazón de verdura que no encontraría en ningún rincón de la ciudad.
En ese colchón fue donde ella le regaló por primera vez su sonrisa de Amelie.
Cuando volvió por el camino azul al día siguiente ella ya no estaba, se había esfumado sin dejar más huellas "Poulain" que le permitieran decirle dos palabras.
Pasó el tiempo, cervezas en dosis individuales y una terrible soledad. Pero todo se cura, dicen, y en el mismo bar conoció a otra mujer, como si el faubleux destin quisiera ayudarlo a olvidar. Ella le ofreció su casa: "no es gran cosa, ya sabes, piso alquilado".
Pero se arrepintió de aceptar cuando se sorprendió con esa sensación-Quincampoix siguiendo aquellas flechas azules otra vez. Si era broma no tenía gracia. Llegó a ese portal de la verdulería y quiso volver. Pero ese pelo negro del mismo color que la mirada que tenía enfrente no se lo permitió. Así que subió al ascensor y él pulsó el botón del 5. "¿Cómo lo sabes?". "Intuición". Y también la guió por ese pasillo hasta la cama en la que cada beso le supo como una magdalena de libro, a pastel de cerezas.
Ella se atrevió a cogerlo de la mano en ese paseo, y él no dejaba de buscar algo que le llamara la atención para poder volver a buscarla. Y entonces tropezó y se sintió un poco Quincampoix al descubrirse siguiendo las flechas azules que lo llevaron a un portal con un olor a corazón de verdura que no encontraría en ningún rincón de la ciudad.
En ese colchón fue donde ella le regaló por primera vez su sonrisa de Amelie.
Cuando volvió por el camino azul al día siguiente ella ya no estaba, se había esfumado sin dejar más huellas "Poulain" que le permitieran decirle dos palabras.
Pasó el tiempo, cervezas en dosis individuales y una terrible soledad. Pero todo se cura, dicen, y en el mismo bar conoció a otra mujer, como si el faubleux destin quisiera ayudarlo a olvidar. Ella le ofreció su casa: "no es gran cosa, ya sabes, piso alquilado".
Pero se arrepintió de aceptar cuando se sorprendió con esa sensación-Quincampoix siguiendo aquellas flechas azules otra vez. Si era broma no tenía gracia. Llegó a ese portal de la verdulería y quiso volver. Pero ese pelo negro del mismo color que la mirada que tenía enfrente no se lo permitió. Así que subió al ascensor y él pulsó el botón del 5. "¿Cómo lo sabes?". "Intuición". Y también la guió por ese pasillo hasta la cama en la que cada beso le supo como una magdalena de libro, a pastel de cerezas.
miércoles, 28 de marzo de 2012
Confesiones en gíglico II (Doña Nadie)
Para vos la operación del amor es tan sencilla, te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero
Julio Cortázar
es algo de la historia de Roma
y rescatar fideos con cuchara.
Mis conocimientos de botánica
se reducen al té con jazmín,
y los de medicina a temblores de piernas
cuando creo que me enamoro.
De pintura sólo sé
colorear mis labios de rojo,
y le advertí de mi amor (o locura)
por el aire de Van Gogh y Chagall,
por el azul de Picasso,
mi debilidad (o locura)
por Cortázar y el uruguayo.
No sé apostar al póker
(siempre pierdo si llevo corazones).
¿Música? Guitarra y saxofones.
Mis buenos modales se basan
en tomar café sin azúcar
(y sin aliento),
en llevar el alma desnuda
y olvidar el pedal de freno.
Pero lo tranquilicé con mis ojos:
es más fácil olvidarlos
que enamorarse de ellos
con esta luna sin reloj.
viernes, 23 de marzo de 2012
Confesionesengíglico
Me confesó entre trago y trago que iba buscando amores por miedo a dormir solo.
Que la noche negra lo desesperaba y lo dejaba vacío por las mañanas.
Que prefería no tener que buscar más, con una se conformaría, aunque no le importaba usar y tirar.
Me confesó entre calada y calada que iba buscando algún amor por miedo a morir solo.
Me confesó que, si yo quería, (una noche o toda la vida) sería su todo.
Que la noche negra lo desesperaba y lo dejaba vacío por las mañanas.
Que prefería no tener que buscar más, con una se conformaría, aunque no le importaba usar y tirar.
Me confesó entre calada y calada que iba buscando algún amor por miedo a morir solo.
Me confesó que, si yo quería, (una noche o toda la vida) sería su todo.
lunes, 19 de marzo de 2012
Madrid 8 a 11
La paz de los acordeones de París en cada boca al aire, con voz de Amstrong, o un arpa en el último pasillo del subsuelo que hace que me tiemblen los huesos del corazón, un escalofrío por cada acorde.
Encontrar al violinista de Chagall al lado del poeta, y un poco más lejos la casa azul cerca de la zorra y las uvas. Chagall, de trazo triste y aire triste y azul triste.
Velázquez anda al doblar la esquina de la calle de Rubens, y al fondo del pasillo me saluda el arlequín con su espejo. El Kandinsky tricolor sonríe cuando corro al verlo y me llama Picasso otra vez. Van Gogh y Degas y Lautrec y Hopper me sorprenden y me presentan lienzos de desconocidos. Manet, Monet, Gauguin y Renoir me hacen libre entre cuatro paredes, entre jardines y pinceladas confusas.
La niña de Renoir del rincón quiere jugar con el niño de Picasso y su perro azul mientras los mira melancólica la bebedora de absenta; y de pronto los colores de Kandinsky me vuelven a llamar.
La Venus de Ammannati me habla con esos ojos negros.
La luna es más verde y redonda que nunca.
El Botánico con los lirios y el almendro de Van Gogh (que me espía desde los ojos de un niño explorador). Las flores caen al suelo como al pasto el rocío. La palmera, perfecta y soberbia, vigía que admira la belleza del blanco magnolio mientras los narcisos se marchitan de celos. Los trozos de mi bosque diseminados entre flores.
Los libros viejos y mi promesa de volver una mañana de domingo.
El Retiro con sus jazzistas-de-sonrisas, la magia de un negro cubano-pseudoalemán y la alegría del payaso-de-piruleta. Los árboles bañándose sin pudor para que los observen desde los ventanales del palacio de cristal (pero prefiero perderme en el argentino que dibuja tangos).
Encontrar al violinista de Chagall al lado del poeta, y un poco más lejos la casa azul cerca de la zorra y las uvas. Chagall, de trazo triste y aire triste y azul triste.
Velázquez anda al doblar la esquina de la calle de Rubens, y al fondo del pasillo me saluda el arlequín con su espejo. El Kandinsky tricolor sonríe cuando corro al verlo y me llama Picasso otra vez. Van Gogh y Degas y Lautrec y Hopper me sorprenden y me presentan lienzos de desconocidos. Manet, Monet, Gauguin y Renoir me hacen libre entre cuatro paredes, entre jardines y pinceladas confusas.
La niña de Renoir del rincón quiere jugar con el niño de Picasso y su perro azul mientras los mira melancólica la bebedora de absenta; y de pronto los colores de Kandinsky me vuelven a llamar.
La Venus de Ammannati me habla con esos ojos negros.
La luna es más verde y redonda que nunca.
El Botánico con los lirios y el almendro de Van Gogh (que me espía desde los ojos de un niño explorador). Las flores caen al suelo como al pasto el rocío. La palmera, perfecta y soberbia, vigía que admira la belleza del blanco magnolio mientras los narcisos se marchitan de celos. Los trozos de mi bosque diseminados entre flores.
Los libros viejos y mi promesa de volver una mañana de domingo.
El Retiro con sus jazzistas-de-sonrisas, la magia de un negro cubano-pseudoalemán y la alegría del payaso-de-piruleta. Los árboles bañándose sin pudor para que los observen desde los ventanales del palacio de cristal (pero prefiero perderme en el argentino que dibuja tangos).
sábado, 25 de febrero de 2012
A Don Nadie (2)
Funambulista en un abismo
busca malabarista de nacimiento
que la coja de la mano
y ame al guitarrista ciego.
Escríbeme poemas
con sombras chinescas,
dibuja mi sonrisa con el barro
del fondo de un charco.
Compón una canción para mí
con cascabeles en clave de ti.
No me prometas la luna:
enséñame todos tus luna-res;
no me prometas el sol:
abrázame en las sol-edades.
No me hables sobre física:
sólo entiendo de órbitas y mímica
(déjame entrar en la órbita de tu ombligo
y sabrás lo que dice una caricia).
No quiero anillos de oro engarzado
sino que te enamores de mi pelo rizado.
Que los poros de tu piel
sean mosaicos naranjas y violetas,
que no dejes de bailar conmigo,
que te guste volar cometas.
Que tomemos cerveza
en la copa de alguna palmera
mientras te cuento historias
de delfines y lunas llenas.
busca malabarista de nacimiento
que la coja de la mano
y ame al guitarrista ciego.
Escríbeme poemas
con sombras chinescas,
dibuja mi sonrisa con el barro
del fondo de un charco.
Compón una canción para mí
con cascabeles en clave de ti.
No me prometas la luna:
enséñame todos tus luna-res;
no me prometas el sol:
abrázame en las sol-edades.
No me hables sobre física:
sólo entiendo de órbitas y mímica
(déjame entrar en la órbita de tu ombligo
y sabrás lo que dice una caricia).
No quiero anillos de oro engarzado
sino que te enamores de mi pelo rizado.
Que los poros de tu piel
sean mosaicos naranjas y violetas,
que no dejes de bailar conmigo,
que te guste volar cometas.
Que tomemos cerveza
en la copa de alguna palmera
mientras te cuento historias
de delfines y lunas llenas.
miércoles, 22 de febrero de 2012
Latidos con otra voz
http://laondadebullas.jimdo.com/secciones/cruzando-el-para%C3%ADso/
Muchas gracias por dejar vivir un poema mío en la radio :)
A Don Nadie
Muchas gracias por dejar vivir un poema mío en la radio :)
A Don Nadie
Me da igual
que la única noche 3 estrellas
que puedas ofrecerme
sea una cama rodeada de velas
encendidas por cerillas
con ese nombre.
No me importa
que la única pintura
que puedas hacer de mí
sea calcar con pintalabios
mi foto de carnet
en un cartón de tetra-brick.
Me da igual
que no me regales ramos
de flores asesinadas;
las prefiero de papel
o de madera pintada.
No me importa
que el único recuerdo
de un arlequín de Italia
que podamos tener
sean los rombos
de tu mirada.
Y me da igual
que no hayas leído
toda la literatura.
Sólo te pido que me cuentes
cuentos bajo la luna.
que la única noche 3 estrellas
que puedas ofrecerme
sea una cama rodeada de velas
encendidas por cerillas
con ese nombre.
No me importa
que la única pintura
que puedas hacer de mí
sea calcar con pintalabios
mi foto de carnet
en un cartón de tetra-brick.
Me da igual
que no me regales ramos
de flores asesinadas;
las prefiero de papel
o de madera pintada.
No me importa
que el único recuerdo
de un arlequín de Italia
que podamos tener
sean los rombos
de tu mirada.
Y me da igual
que no hayas leído
toda la literatura.
Sólo te pido que me cuentes
cuentos bajo la luna.
lunes, 20 de febrero de 2012
País de pozos
El único condenado por el franquismo
es el juez que lo denuncia,
se siguen enriqueciendo los ricos
mientras que mis ojos se ensucian
al ver la podredumbre, nuestros políticos,
salir a la calle sin repudias.
El pueblo de pozos anda sordo
y ciego y manco y mudo,
no tiene el valor de rechazarlos
y alzar su queja a todo el mundo.
No entiendo de leyes ni política,
entiendo de injusticias,
y lo que está pasando en los pozos
es que cada vez más se llenan y vacían
(de dinero por codicia,
de sentido común por la no-justicia).
ABRID LA MENTE Y LA GARGANTA
es el juez que lo denuncia,
se siguen enriqueciendo los ricos
mientras que mis ojos se ensucian
al ver la podredumbre, nuestros políticos,
salir a la calle sin repudias.
El pueblo de pozos anda sordo
y ciego y manco y mudo,
no tiene el valor de rechazarlos
y alzar su queja a todo el mundo.
No entiendo de leyes ni política,
entiendo de injusticias,
y lo que está pasando en los pozos
es que cada vez más se llenan y vacían
(de dinero por codicia,
de sentido común por la no-justicia).
ABRID LA MENTE Y LA GARGANTA
miércoles, 8 de febrero de 2012
Monstruo de papel
Nadie por la ventana,
ni siquiera un gigante
o un beso de esquimal.
Nada, nadie.
Espero, espero,
no pasa nada más que el tiempo;
tendré que romper ese maldito cuco
y escribir algún monstruo en el papel.
Tendrá la mirada azul hielo
y sonrisa negra
(no, no tendrá sonrisa),
su piel es pura celulosa
(o células a secas)
con escamas y ventosas,
con notas en clave de re
recitando mis peores pesadillas
y versos de ayer
que escuecen en heridas olvidadas
(que ni siquiera la luna
quería recordar)
manchando mis ojos de sal
(no hay azúcar para el café).
ni siquiera un gigante
o un beso de esquimal.
Nada, nadie.
Espero, espero,
no pasa nada más que el tiempo;
tendré que romper ese maldito cuco
y escribir algún monstruo en el papel.
Tendrá la mirada azul hielo
y sonrisa negra
(no, no tendrá sonrisa),
su piel es pura celulosa
(o células a secas)
con escamas y ventosas,
con notas en clave de re
recitando mis peores pesadillas
y versos de ayer
que escuecen en heridas olvidadas
(que ni siquiera la luna
quería recordar)
manchando mis ojos de sal
(no hay azúcar para el café).
Troya
Suena París
con la Maga y Amelie
en un solo acordeón
(cómo cabe tanto arte
en un simple corazón).
Con aire de regreso
pero el único que vuelve a mí
es el frío de la calle
a rajarme desde los labios
hasta la sangre.
Hay golpes tan duros
que ojala pudiera resolverlos
junto a ese cuerpo que ama.
con la Maga y Amelie
en un solo acordeón
(cómo cabe tanto arte
en un simple corazón).
Con aire de regreso
pero el único que vuelve a mí
es el frío de la calle
a rajarme desde los labios
hasta la sangre.
Hay golpes tan duros
que ojala pudiera resolverlos
junto a ese cuerpo que ama.
Soledad
Yo no estoy a solas con mi soledad,
estoy a solas nomás.
Ni siquiera ella me acompaña
(se va con los poetas
a que le escriban alguna pavada).
Soy más del uruguayo,
tengo una soledad tan desolada
que ni siquiera tengo
a la soledad conmigo.
estoy a solas nomás.
Ni siquiera ella me acompaña
(se va con los poetas
a que le escriban alguna pavada).
Soy más del uruguayo,
tengo una soledad tan desolada
que ni siquiera tengo
a la soledad conmigo.
sábado, 4 de febrero de 2012
Corazón de desguace
En este corazón de alcantarilla
la miel es amarga y de ceniza,
los cafés necesitan demasiado azúcar
mientras que se enfrían.
Hay ratas que borran
los dibujos de tiza
y dejan reluciente el suelo negro
y las paredes vacías.
Sus versos ya no saben volar
y asaltar en cualquier esquina
para recitar a alguien
su mejor sonrisa
(los atemoriza una sombra
vestida de cobardía).
En este corazón de barro
las únicas melodías
no son jazz
sino tangos de arrabal.
La luna ya no brilla
(las estrellas no se visten de gala
sino de luto)
pero tampoco se hace de día.
la miel es amarga y de ceniza,
los cafés necesitan demasiado azúcar
mientras que se enfrían.
Hay ratas que borran
los dibujos de tiza
y dejan reluciente el suelo negro
y las paredes vacías.
Sus versos ya no saben volar
y asaltar en cualquier esquina
para recitar a alguien
su mejor sonrisa
(los atemoriza una sombra
vestida de cobardía).
En este corazón de barro
las únicas melodías
no son jazz
sino tangos de arrabal.
La luna ya no brilla
(las estrellas no se visten de gala
sino de luto)
pero tampoco se hace de día.
miércoles, 1 de febrero de 2012
Azul...
Azul, líneas en el mar
(Antonio Vega)
Huellas en el mar.
Las gaviotas vuelan
rozando el horizonte
y cuando nadie las ve
pasan de alga en alga
siguiendo las huellas
que dejan los hombres.
Porque hay en el océano
un registro de huellas:
contiene manos y pies,
piernas y hasta aletas.
Pero siguen buscando,
lo que les interesa encontrar
son miradas o rastros de caricias,
leen pequeñas historias
o declaraciones a escondidas.
Descubren peleas cotidianas
a ras de las superficie,
pero los corales esconden
los secretos de una esfinge.
Granos de sal desbancados por azúcar,
rastros de caracoles desorientados,
rizos de melenas desterradas al olvido,
ases de póker desafortunados.
A veces le da por pensar
que sólo obtendría
libertad en el mar;
y no te equivocas,
diosa de la Antigüedad.
A Clodia, Marina, Esther y mis monstruos de domingo
Buenos días
El mundo me da
los buenos días
como hacía tiempo
que no los tenía.
La farola de la calle
brilla más que de noche,
la casa del fondo
no es las torres bermejas
pero está iluminada ocre y rojo.
El cielo, bien azul,
se cuela por las cortinas
y proyecta en la ventana
la película de cien vidas:
en apenas 5 segundos
por la esquina de arriba
han cruzado volando
cien gaviotas en fila
(blanco, negro, blanco, negro,
sobre el lienzo azul del día),
batiendo las alas,
batiendo la vida.
los buenos días
como hacía tiempo
que no los tenía.
La farola de la calle
brilla más que de noche,
la casa del fondo
no es las torres bermejas
pero está iluminada ocre y rojo.
El cielo, bien azul,
se cuela por las cortinas
y proyecta en la ventana
la película de cien vidas:
en apenas 5 segundos
por la esquina de arriba
han cruzado volando
cien gaviotas en fila
(blanco, negro, blanco, negro,
sobre el lienzo azul del día),
batiendo las alas,
batiendo la vida.
A Don Nadie
Me da igual
que la única noche 3 estrellas
que puedas ofrecerme
sea una cama rodeada de velas
encendidas por cerillas
con ese nombre.
No me importa
que la única pintura
que puedas hacer de mí
sea calcar con pintalabios
mi foto de carnet
en un cartón de tetra-brick.
Me da igual
que no me regales ramos
de flores asesinadas;
las prefiero de papel
o de madera pintada.
No me importa
que el único recuerdo
de un arlequín de Italia
que podamos tener
sean los rombos
de tu mirada.
Y me da igual
que no hayas leído
toda la literatura.
Sólo te pido que me cuentes
cuentos bajo la luna.
que la única noche 3 estrellas
que puedas ofrecerme
sea una cama rodeada de velas
encendidas por cerillas
con ese nombre.
No me importa
que la única pintura
que puedas hacer de mí
sea calcar con pintalabios
mi foto de carnet
en un cartón de tetra-brick.
Me da igual
que no me regales ramos
de flores asesinadas;
las prefiero de papel
o de madera pintada.
No me importa
que el único recuerdo
de un arlequín de Italia
que podamos tener
sean los rombos
de tu mirada.
Y me da igual
que no hayas leído
toda la literatura.
Sólo te pido que me cuentes
cuentos bajo la luna.
Egea
Estoy des-orientada
pero también des-occidentada
y des-mundada desde que nací,
y lo mismo les ocurre a ellos conmigo:
des-paulados hasta el fin.
pero también des-occidentada
y des-mundada desde que nací,
y lo mismo les ocurre a ellos conmigo:
des-paulados hasta el fin.
sábado, 28 de enero de 2012
Valparaíso de Clodia
Olor a puerto loco
tiene Valparaíso,
olor a sombra, a estrella,
a escama de la luna
y a cola de pescado.
El corazón recibe escalofríos
en las desgarradoras escaleras
de los hirsutos cerros:
allí grave miseria y negros ojos
bailan en la neblina
y cuelgan las banderas
del reino en las ventanas:
las sábanas zurcidas,
las viejas camisetas,
los largos calzoncillos,
y el sol del mar saluda los emblemas
mientras la ropa blanca balancea
un pobre adiós a la marinería.
Calles del mar, del viento,
del día duro envuelto en aire y ola
callejones que cantan hacia arriba
en espiral como las caracolas:
la tarde comercial es transparente,
el sol visita las mercaderías,
para vender sonríe el almacén
abriendo escaparate y dentadura,
zapatos y termómetros, botellas
que encierran noche verde
[...]
tiene Valparaíso,
olor a sombra, a estrella,
a escama de la lunay a cola de pescado.
El corazón recibe escalofríos
en las desgarradoras escaleras
de los hirsutos cerros:
allí grave miseria y negros ojos
bailan en la neblina
y cuelgan las banderas
del reino en las ventanas:
las sábanas zurcidas,
las viejas camisetas,
los largos calzoncillos,
y el sol del mar saluda los emblemas
mientras la ropa blanca balancea
un pobre adiós a la marinería.
Calles del mar, del viento,
del día duro envuelto en aire y ola
callejones que cantan hacia arriba
en espiral como las caracolas:
la tarde comercial es transparente,
el sol visita las mercaderías,
para vender sonríe el almacén
abriendo escaparate y dentadura,
zapatos y termómetros, botellas
que encierran noche verde
[...]
miércoles, 25 de enero de 2012
miércoles, 18 de enero de 2012
Música, por favor
(I)
Sólo las guitarras
me hablan en días así,
en que las necesito
y ellas necesitan que las escuche
alguien gris.
(II)
Los saxofones
son para cuando llueve
fuera y dentro;
entonces ellos me mojan y me secan,
me sacan del túnel
pero me tiran a un pozo
más negro
que los gatos que se cruzan
en mitad de la nada.
(III)
La armónica es para cuando
mi alma está en un abismo,
abismo de recuerdos,
al abismo de unos besos,
en el precipicio de un amor,
de unas pestañas que guardan
universos del polo.
(IV)
Los violines y los pianos
son para bailar,
pues mientras bailes no podrás morir
aunque desee que el fin del mundo
me pille bailando.
*Al final me doy cuenta
de que no quiero melodías
que no salgan de un silencio verde.
N
Ya no sé mirar,
mis ojos no aciertan a ver,
no pueden descifrar el aire
ni los colores de la lluvia.
No sé colarme en corazones ajenos
ni dejar que almas cálidas me abriguen;
no sé quitarme de encima
todo este frío.
Las calles parece que comunican
cuando mis poemas las llaman,
no quieren que escriba sus historias.
Sólo sé morirme de nostalgia
en medio de la soledad
que se proponen imponerme.
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